El dedo

Otra vez…

Es lunes y lo volví a perder mientras dormía.
Me lo habré dejado entre el sueño de la torre de agua y el de la lluvia de café
En fin, tendré que ir al depósito una vez más, y lo peor de todo, en lunes.

Para mi consuelo no soy el único en la fila,
Frente a mí hay una señora que claramente había perdido la cabeza.
ella sí que tenía problemas, lo mío era solo por un dedo.

Unos metros más adelante unas 10 personas esperaban pacientemente
su turno y 17 horas después me tocó a mi.

Una señora, ya de edad, hinchada del cuerpo, con la cara roja y el pelo
recogido me recibe:

- Buenos días, ¿En qué puedo ayudarle? -
- Mire Usted, me he perdido el dedo -
- ¿El dedo? -
- Si, el índice, lo más probable es que fuera anoche mientras dormía -
- Un dedo índice… ¿Otra vez? -

me preguntó con un poco de sorpresa y un poco más de fastidio al reconocerme

- Así es. -

Contesté desganadamente

- Va a tener que esperar un rato más, hoy ha sido un día difícil. La señora que acaba de pasar… -

La interrumpí antes de que me contara la vida de la señora que perdió la cabeza

- No hay problema, esperaré lo que sea necesario -
- Pues sí así lo desea, pase a la ventanilla 32219 -

Me dirigí a la ventanilla 32219 y allí me esperaba otra señora idéntica a la que me acababa de atender, seguramente las compran por lote.

- ¿Un dedo verdad? -
- Si, así es. Un índice derecho -
- ¿Ya ha estado aquí verdad? -
- Si, el mes pasado. -
- Folio por favor -
- 4999310583A -
- Permítame un momento -

Un par de horas después regresa con una caja, aproximadamente del tamaño
de una caja de zapatos y me la entrega

- Es Usted muy amable, muchas gracias. -
- Por nada, que tenga un buen día… SIGUIENTE… -

Tomé la caja y me dirijí a una salita contigua.
Con paciencia abro la caja y dentro encuentro otras 7 cajitas
más pequeñas,
de color blanco,
muy duras,
con el número 4999310583A en letras azules sobre la tapa.
Todo esto ya me empezaba a resultar familiar.

Abro cada una de las cajitas y dentro encuentro un dedo índice,
7 dedos índices.
Mejor dicho, el mismo dedo que perdido las últimas 7 veces,
pero esta vez no tengo problema en encontrar el de anoche,
había estado arreglando el jardín y era el único con tierra en la uña.

Finalmente tomo mi dedo, abandono la salita y me dirijo a la oficina
ahora sí, a empezar el lunes.

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